Jaime Matarredona: el alma detrás del teatro musical en México

Un pionero del teatro musical mexicano

Jaime Matarredona es una figura esencial en el teatro musical de habla hispana. Actualmente funge como supervisor de producción de El Rey León México, una de las obras más aclamadas de la cartelera nacional, pero su trayectoria abarca más de tres décadas, con títulos como La Bella y la Bestia, Aladdín y más de treinta producciones que lo han consolidado como un referente en la industria.

Su mayor satisfacción, confiesa, sigue siendo la misma desde el inicio: “hacer felices a otras personas”.

De la química al teatro: el origen de una vocación

La historia de Jaime Matarredona con el teatro comenzó a los 15 años, cuando se integró al taller teatral de la Universidad Panamericana (UP), dirigido por Ángel Ancona. Aunque en un principio estudiaba Química en la UNAM, su encuentro con el escenario cambió por completo su rumbo.

Decidió dejar la ciencia para dedicarse de lleno a las artes escénicas y encontró en el Núcleo de Estudios Teatrales (NET) su hogar artístico. Bajo la guía de maestros como Julio Castillo, Raúl Quintanilla, Héctor Mendoza y Ludwig Margules, consolidó una formación que combinó disciplina, sensibilidad y técnica.

De la ópera al musical: la gran transición

Durante sus primeros años, Matarredona trabajó como asistente de dirección en montajes de ópera y colaboró en la iluminación de conciertos de artistas como Tania Libertad, Cecilia Toussaint y Armando Manzanero. Esa experiencia técnica sería clave para su futuro en el teatro musical.

A finales de los noventa, una oportunidad inesperada cambió su vida: OCESA buscaba talento para incursionar en el teatro musical. Jaime aceptó el reto sin saber que formaría parte del equipo fundador de Ocesa Teatro, bajo la dirección de Federico González Compeán.

La Bella y la Bestia: el inicio de una nueva era

Su primera gran producción fue La Bella y la Bestia, el debut de Ocesa en el terreno del musical. El salto técnico fue enorme: de construir reflectores con latas de leche Nido, Matarredona pasó a coordinar 45 luces robóticas y sistemas automatizados de escenografía.

Esa colaboración con Disney Theatrical Productions marcó el inicio de una relación profesional que redefiniría los estándares del teatro musical en México. “Fue como aprender a desaprender”, recuerda.

Aunque al principio no se sentía identificado con el género, pronto descubrió su poder narrativo:

“Lo que no puede decirse con palabras se canta, y lo que no alcanza a transmitirse con el canto se expresa con el cuerpo.”

El teatro musical como energía viva

Para Jaime, el teatro musical es energía pura en vivo: una combinación de emoción, técnica y sincronía total. Cada función es irrepetible y exige una precisión milimétrica entre actores, técnicos y músicos.

“Vivimos en ese ácido, en ese estrés todos los días para poder entregar la mejor función posible”, dice entre risas. Esa adrenalina es lo que mantiene vivo su amor por el teatro.

El Rey León México: una maquinaria perfecta

La experiencia de Matarredona con El Rey León representa la cúspide de su carrera. Ha estado al frente de tres versiones diferentes de la obra en México, reconocidas por los equipos internacionales de Disney como algunas de las más organizadas y fluidas del mundo.

Detrás del telón, El Rey León funciona como una ciudad en movimiento:

  • 51 actores y 11 músicos en escena.

  • Más de 160 personas trabajando tras bambalinas.

  • Escenografías móviles, vestuarios artesanales y precisión técnica absoluta.

La decisión de la directora Julie Taymor de mantener los rostros de los actores visibles —fusionando lo humano y lo animal—, se convirtió en una de las claves de su impacto emocional.

Una carrera internacional y un legado

A lo largo de su trayectoria, Jaime Matarredona ha participado en más de 30 producciones teatrales, con montajes en Buenos Aires, São Paulo, Madrid y Seúl. Su experiencia abarca desde la dirección escénica hasta la coordinación técnica, lo que le ha dado una visión integral del teatro como arte total.

En palabras del propio Matarredona:

“El teatro es efímero. Si no lo ves ahora, ya no lo viste nunca.”

Disney, aprendizaje y propósito

Trabajar con Disney ha sido, según él, una escuela de perfección y aprendizaje constante. Cada montaje es una oportunidad de reinvención y precisión. “La vara es alta, pero el privilegio es enorme: cada función es una lección nueva.”

Su hijo, cuando era niño, le preguntó una vez qué hacía en el teatro.
—“Resuelvo problemas”, respondió.
Una frase que define su papel en escena y en la vida.

Jaime Matarredona y la filosofía del espectáculo

Citando a P.T. Barnum, Matarredona resume su filosofía:

“El arte más satisfactorio es el de hacer felices a otros.”

Y eso es lo que ha hecho durante toda su carrera: construir experiencias que tocan el alma, conectar al público con la magia del teatro y demostrar que, detrás de cada musical, hay una coreografía humana de precisión y pasión.

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